Inicio Noticias Locales El Edificio Central de la UADY narra la historia universitaria de Mérida

El Edificio Central de la UADY narra la historia universitaria de Mérida

26
0
Investigadores revelan las capas históricas y simbólicas del hoy Centro Cultural Universitario
Mérida, Yucatán a 24 de febrero de 2026.- En el marco del 104 aniversario de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), el Edificio Central hoy Centro Cultural Universitario, se erige no solo como un ícono arquitectónico del centro histórico de Mérida, sino como un testimonio vivo de más de tres siglos de historia educativa, transformaciones urbanas y herencias culturales superpuestas.
Ubicado en la calle 60, frente al Parque de la Madre y del Teatro Peón Contreras, el inmueble concentra distintas etapas constructivas que narran la evolución de la educación en Yucatán y, en muchos sentidos, en México. 
El profesor investigador de la Facultad de Arquitectura, Josep Ligorred Perramon, explicó que el edificio actual es el resultado de diversas capas históricas.
“Tenemos información de un primer plano de finales del siglo XVIII, cuando este espacio funcionaba como aduana. Sin embargo, su historia es mucho más antigua y está ligada a un contexto urbano profundamente educativo y religioso”, señaló.
Por su parte, el doctor Rafael Patrón Sarti, detalló que el origen del conjunto se remonta a finales del siglo XVII. “En 1699 se firmó la escritura de fundación del colegio que ocuparía el predio, y desde entonces comenzó la recolección de materiales para su construcción”.
Las obras avanzaron entre epidemias, conflictos políticos y trámites que debían gestionarse incluso ante la Corona española, en medio de la Guerra de Sucesión. Para 1706, el edificio estaba ya considerablemente edificado.
Recordó que el conjunto, formó parte de un corredor educativo que incluía el antiguo Colegio de San Pedro, el convento jesuita y el entorno donde hoy se localiza el Parque de la Madre, “todo ello vinculado a la antigua Universidad de Mérida, fundada en 1624, considerada una de las primeras instituciones universitarias en lo que hoy es América del Norte”.
“Estamos hablando de una ciudad histórica universitaria. Mérida tuvo universidad apenas después de la Real Universidad de México fundada en 1551, antecedente de la actual Universidad Nacional Autónoma de México. Eso le da un significado enorme a nuestra historia educativa”, subrayó Patrón Sarti.
Por otro lado, en la esquina del edificio, sobre la calle 60, dos relieves labrados han despertado el interés de investigadores y transeúntes. Aunque muchos pasan frente a ellos sin detenerse, estas piedras concentran siglos de memoria.
El doctor Ligorred, explicó que uno de los relieves es de origen prehispánico. Por sus características formales y materiales, podría datar del periodo Clásico Tardío Maya, entre los siglos VII y IX. Se trataría de una cenefa que posiblemente formó parte de la cornisa de un edificio de la antigua ciudad de Toj, sobre cuyos vestigios fue fundada Mérida.
El motivo incluye un entrelazado similar al signo “pop”, asociado al poder, además de elementos decorativos que recuerdan chalchihuites o cuentas ornamentales.
“Podría haber sido reutilizada como material constructivo, como ocurrió en muchos edificios coloniales del centro histórico”, explicó el investigador.
La segunda piedra, de posible origen colonial, representa una figura humana severamente deteriorada. Una de las hipótesis sugiere que podría tratarse de una representación de San Pedro, patrono del antiguo colegio fundado en el sitio.
“Es importante aclarar que hablamos de hipótesis, la escultura está muy erosionada y necesitamos más investigación documental y arqueológica para afirmar algo con certeza”, puntualizó Patrón Sarti.
Sin embargo, el análisis morfológico comparativo con esculturas del siglo XVII y XVIII sugiere similitudes con representaciones tradicionales del apóstol.
Ambas piedras, una prehispánica y otra colonial, simbolizan el encuentro de dos tradiciones culturales: la maya y la europea. Dos momentos históricos distintos que convergen en el mismo muro universitario.
En el mismo contexto, Ligorred Perramon comentó que se encuentra actualmente realizando investigaciones junto con otros grupos de investigadores del Laboratorio de Prospección Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM y además con el municipio de Mérida, utilizando tecnología de georradar para identificar vestigios subterráneos en el entorno de la calle 60 y el Parque de la Madre.
Compartió que estas exploraciones les permiten detectar muros antiguos, cavidades o posibles estructuras correspondientes tanto de la etapa prehispánica como colonial, sin necesidad de excavaciones invasivas.
“El patrimonio invisible está ahí, sabemos que existen restos bajo el subsuelo y estamos trabajando para interpretarlos y eventualmente visibilizarlos”, explicó Ligorred.
Ambos especialistas coincidieron que el Edificio Central no es solo una construcción antigua; es un símbolo de continuidad educativa, desde los colegios coloniales hasta la universidad moderna, el inmueble refleja la evolución de los modelos académicos y del pensamiento científico.
Finalmente, en palabras de Ligorred, las dos piedras labradas son el punto de partida para comprender un circuito histórico mayor: educación, cultura, ciudad y memoria entrelazadas.
A 104 años de la fundación de la UADY, el Centro Cultural Universitario reafirma su papel como custodio del patrimonio cultural de Yucatán. Sus muros guardan secretos aún por descubrir, pero también ofrecen una oportunidad para fortalecer la identidad universitaria y proyectar hacia el futuro una institución consciente de su pasado.
Entre relieves mayas y posibles imágenes coloniales, entre aduana, colegio y Centro Cultural, el Edificio Central se mantiene como un referente arquitectónico y simbólico del corazón histórico de Mérida: un espacio donde la historia no solo se estudia, sino que se habita.
 

Boletín de prensa